Cuando más desesperación tienes, es cuando más tienes que pensar en como relajarte.”

En el último post que escribí acabé diciendo Date un regalo diario de inactividad y .. ¡¡¡ respiraaaaa !!!

Imagen: Bhavesh's Photo

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Y es que todos los días nos enfrentamos con algún desafío, es decir, nos encontramos con una serie de demandas extraordinarias para nuestras mentes y nuestros cuerpos. El estrés es un estado de excitación, gracias al cual el cuerpo reacciona ante esas exigencias. No podemos vivir sin estrés, ya que esos desafíos se presentan permanentemente.

Respondemos a los retos automáticamente, con rapidez y eficacia. Cuando percibimos por primera vez el desafío, se da una reacción en cadena de los procesos fisiológicos que desata instantáneamente la energía y la fuerza necesaria para prepararnos a luchar o a huir.

En el comienzo de nuestra historia evolutiva, la capacidad de utilizar estareacción de huida o lucha era lo que nos permitía sobrevivir. Incluso hoy en día es necesaria en ciertas situaciones pues nos permite satisfacer demandas extraordinarias de la mejor manera posible. Los reflejos, gracias a los cuales, la mente y el cuerpo se disponen a hablar en público o cumplir un plazo, son idénticos a aquellos que ayudaban a nuestros antepasados a hacer frente a los ataques de los animales salvajes o de las tribus enemigas.

Las causas del estrés han cambiado enormemente, pero la primitiva respuesta del ser humano ante ellas ha permanecido inalterada. Ahora vivimos en una civilización sofisticada que ha creado nuevas presiones que ponen a prueba nuestra capacidad de sobrevivir y nuestra respuesta primitiva de lucha o huida ya no nos sirve para enfrentarnos a las situaciones estresantes de la vida cotidiana en el mundo moderno; por tanto, muchas veces el cuerpo no da la respuesta adecuada a estos problemas. Ello no resulta perjudicial en sí mismo, siempre y cuando podamos liberar la energía y la tensión generada por la reacción de lucha o huida.

El sistema nervioso autónomo no puede establecer una diferencia entre los distintos tipos de excitación a que nos vemos sometidos. Así la reacción del organismo es la misma cuando nos encontramos con plazos de entregas, que cuando se nos acerca un coche a toda velocidad.

La reacción de lucha o huida ante el estrés es perfectamente saludable siempre y cuando sea provocada por una situación real y podamos utilizar la energía que genera, tal como haríamos para salir corriendo y no ser atropellados por un coche !!! Pero cuando es inapropiada o se mantiene durante demasiado tiempo, se convierte en algo poco saludable y contraproducente. Si dicha situación persiste durante mucho tiempo, puede causar una enfermedad grave.

Investigaciones recientes sobre la interacción entre mente y cuerpo han demostrado que, a menudo, el cuerpo se pone en estado de alerta debido a nuestros pensamientos y emociones ante situaciones que aún no han ocurrido. Por ejemplo, la impaciencia, la angustia, la ira y el miedo, pueden producir el mismo tipo de impulsos nerviosos y de reacciones químicas que si nos enfrentásemos a una situación real y concreta.

Por tanto, cuando nos enfrentamos con una situación angustiosa hemos de utilizar la energía provocada por la reacción de lucha o huida, o bien aprender a “apagar el mecanismo” utilizando un ejercicio o una técnica de relajación consciente. Solamente así lograremos que nuestro organismo se relaje nuevamente, a medida que el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el consumo de oxígeno y la tensión muscular vuelven a un nivel normal. Al pasar de la excitación a la relajación, los órganos del cuerpo se renuevan y vuelven a funcionar normalmente.

Date un regalo diario de inactividad, para y .. ¡¡¡ respiraaaaa !!!

Imagen: amandaholst1

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