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La resiliencia se define como la capacidad de recuperarse de los contratiempos, de adaptarse bien a los cambios, y de seguir adelante en medio de la adversidad sobreponiéndose a los contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos

Sarah Bond y Gillian Shapiro realizaron un estudio con 835 empleados de empresas públicas, privadas y no lucrativas en Gran Bretaña. Un increíble 75% de ellos dijo que el mayor consumo para sus reservas de resiliencia fue “la gestión de personas difíciles o las políticas en su trabajo.” Esto fue seguido de cerca por el estrés provocado por el exceso de trabajo y por tener que soportar la crítica personal.

En cambio, en ” Contraataque: cómo los grandes líderes renacen tras un desastre profesional” Jeffrey Sonnenfeld y Andrew Ward, sugieren una alternativa egocéntrica más agresiva. A partir de sus entrevistas con 300 líderes descarrilados,destilan cinco pasos que cualquier persona que intenta recuperarse de una catástrofe en su carrera puede utilizar para igualar o superar sus logros pasados: 1. decidir cómo luchar; 2. buscar apoyo emocional en los otros y ayuda para conseguir otro trabajo; 3. no tener miedo de criticar a la gente que les permitió irse; 4. animarse uno mismo para volver a intentarlo; 5. encontrar una nueva misión que renueve la pasión y de sentido en su vida.

En “Desarrollo de la Resiliencia”, Martin Seligman profesor de psicología en la Universidad de Pennsylvania sostiene igualmente que las empresas pueden ayudar a los empleados a ser más resistentes. Echando mano a elementos de un programa del Ejército de Estados Unidos que ayuda a los soldados a que se recuperen después de un trauma, el Programa de Resiliencia de Penn enseña a los estudiantes a pensar positivamente acerca de contratiempos para que no se aprenda de la impotencia.

Como Diane Coutu explica de manera tan elocuente en su luminosa “Cómo funciona la Resiliencia“, las personas resilientes poseen las siguientes características: una aceptación incondicional de la realidad; una creencia profunda, a menudo reforzada por valores muy arraigados, que la vida tiene sentido; y una extraña habilidad para improvisar. Una persona puede recuperarse de las dificultades con sólo una o dos de estas cualidades, pero sólo será verdaderamente resiliente con los tres. Estas tres características son válidas para las organizaciones resilientes también. Las personas y las empresas resilientes que se enfrentan a la realidad con firmeza, encuentran sentido a las dificultades en lugar de llorar de desesperación, e improvisan soluciones diferentes. Otros no lo hacen.  (Ref. Andrea Ovans, Harvard Business Review.)